Las Viviendas


Poblado de As Veigas. Años 40-60

Construido en cuatro etapas desde 1946 hasta 1962 a cargo de la Empresa Nacional Calvo Sotelo de Combustibles Líquidos y Lubricantes (ENCASO), el Poblado das Veigas, surge como parte de un proyecto denominado “Plano General. Poblado y zona de fábrica”, diseñado por el arquitecto Javier G. Lomas.

Dio solución a los problemas de vivienda surgidos con la llegada de los trabajadores de la mina y de la central. Supuso que el trabajo y la vida privada se hicieran inseparables, reproduciendo las jerarquías, ya que había diferencias notables entre las viviendas de la zona de ingenieros, la de empleados y la de obreros.

Con una superficie de más de 27 hectáreas, 230 viviendas y con capacidad para hasta 1.500 habitantes, el Poblado das Veigas es uno de los ejemplos simbólicos de arquitectura de la comarca, que destaca por su valor como una de las primeras ciudades planificadas de Galicia acorde al modelo de ciudad jardín, con un espacio central libre, en torno al que se encuentran una serie de edificios y servicios de carácter público, como la escuela o la capilla. Podemos decir que, este poblado responde al modelo de las construcciones industriales y mineras del siglo XIX de Reino Unido, Francia y Alemania.

Nace como una construcción ejemplarizante y propagandística fruto del paternalismo industrial del primer franquismo, caracterizado por la autarquía y la autosuficiencia. De esta manera, además de dar vivienda a los trabajadores, el poblado ofrecía un sinfín de servicios: economato, escuelas (que fueron el lugar de formación de los aprendices), clínica-hospitalillo, capilla e instalaciones deportivas y de ocio, como el campo de fútbol y el centro Lar. El centro Lar fue todo un referente social en la época. Contaba con cafetería, piscina, comedor, cocina, biblioteca, sala de juegos, etc. Hoy en día, las instalaciones han transformado algunos de sus usos y el Poblado das Veigas se encuentra pendiente de una normativa específica de protección, desarrollo y puesta en valor. Es uno de los puntos de atracción más curiosos de As Pontes, por lo que se hace indispensable su visita.



Poblados de O Barreiro, A Magdalena, O Muíño/Anguieiro y A Fraga. Años 70

Entre los años 1970 y 1976, ENDESA decide construir cuatro nuevos poblados de trabajadores con el fin de cubrir las necesidades de alojamiento de la gran cantidad de trabajadores que se trasladaron para ejercer como mano de obra en la explotación de la mina de carbón y la Central Térmica de As Pontes. De hecho, entre las décadas de 1970 y 1980 llegaron al municipio más de 5.000 personas.

Para ello, ENDESA acometió la construcción de los poblados de A Fraga (200 viviendas), O Barreiro (232 viviendas), A Magdalena (248 viviendas) e O Muíño (48 viviendas), en los que las viviendas fueron cedidas en régimen de alquiler.

Estas edificaciones, con origen en la cultura arquitectónica europea del primer tercio del siglo XX, como las Sieldungen alemanas o los Höfe de Viena, estaban distribuidas en series lineales formando agrupaciones y disponían de espacios entre bloques de carácter público, formando plazas, áreas de juegos para niños, pistas Adeportivas, áreas ajardinadas y espacios verdes. A diferencia del Poboado das Veigas, en estos poblados los servicios sociales, culturales y deportivos eran resueltos por la Administración Pública.



Poblado de la Obra Sindical del Hogar (OSH). Años 50

Los Poblados Calvo Sotelo (1954) y Santa Bárbara (1955), impulsados por la Obra Sindical del Hogar (organismo promotor y constructor de la Falange durante la dictadura franquista), fueron los primeros ejemplos de Bloque Lineal introducidos en el paisaje urbano de As Pontes.

El modelo seguido para su construcción consistía en un módulo-base de bloque lineal de tres plantas de altura, que se repite en series lineales de tres y cuatro módulos, respectivamente. El aspecto más singular era su disposición de forma perimetral en la parcela, que formaba un patio interior utilizado como espacio libre de uso común. Las viviendas, de pequeñas dimensiones, típicas de la cultura del Existenzenminimun (mínimo vital), contaban con una superficie de 40 m2.

El tipo de edificación de estos poblados se remonta a la cultura arquitectónica europea del primer tercio del siglo XX, de las grandes experiencias de promoción de vivienda pública de las Siedlungen alemanas, de los Höfe de Viena y de los nuevos barrios y ciudades soviéticas.